Los investigadores se abrieron paso a través de la densa selva tropical de Honduras para confirmar lo que parecían sugerir los datos del LIDAR (teledetección láser aérea): la existencia de los restos de una cultura prácticamente desconocida que habitó en la región de Mosquitia hace mil años.
Los arqueólogos han empezado a trabajar en solo una de las ciudades identificadas, repleta de plazas, estatuas y una pirámide. El presidente hondureño se ha comprometido a proteger la zona de los saqueadores y de la tala ilegal, y los investigadores planean seguir trabajando durante 2016, a pesar de que casi la mitad del equipo padeció leishmaniasis durante la expedición de 2015.
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